Psicopedagogía con mirada social

El CIPA, Centro de Investigación de Psicopedagogía Aplicada, surgió con la intención de contribuir, a nivel académico y comunitario, en el abordaje de procesos de aprendizaje y enseñanza. Sobre todo, para la comunidad en la que está inserta la universidad.

Por Leonardo Moledo

–¿Quiere presentarse?

–Soy Haydée Echeverría, dirijo la carrera de Psicopedagogía de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín. Una carrera que es relativamente nueva, creada hace once años, y que está formando a profesionales en el campo del aprendizaje con una mirada preventiva frente a la problemática y una mirada focalizada en lo territorial dirigida a la población del municipio de San Martín.

 

–¿En qué consiste esa mirada territorial?

–Bueno, consideramos que como universidad pública tenemos una fuerte responsabilidad social. Como es sabido, esta zona llegó a ser el polo industrial más grande del país, pero fue diezmada por las políticas neoliberales de la década del ’90 que destruyeron las fuentes de trabajo, cerraron las industrias, dejando a grandes porciones de población en situación vulnerable. En este contexto, la idea es que esta carrera brinde herramientas en trabajo territorial, porque apuntamos a que mayormente sean los habitantes de San Martín quienes ingresen, cursen y se gradúen en la universidad. Es meritorio que muchos de los que se reciben son los primeros en sus familias que alcanzan el grado universitario.

–¿Y cuáles son los programas concretos?

–Desde la perspectiva de las políticas universitarias nacionales trabajamos en dos líneas fundamentales. La investigación académica y el voluntariado con inserción comunitaria. Uno de esos programas es el Programa de Alfabetización de la Unidad Penal 48 de San Martín, que nace con el objetivo de que los presos puedan enseñar a los que no saben leer y escribir. Apuntamos a una aplicación de la psicopedagogía para la recuperación de personas. También tenemos una orquesta juvenil, que es una acción muy concreta de acción comunitaria. Por otro lado entendemos que una de las formas de luchar por la inclusión social es la formación de espectadores, para ello creamos El Andariego, que es un programa de títeres que busca que personas de sectores vulnerables accedan y se apropien del goce frente a obras del campo artístico.

–¿Qué me puede contar de la psicopedagogía como disciplina?

–La psicopedagogía es una disciplina joven, tiene 50 años. Carece de un corpus de investigación. Se habla de psicopedagogía en la Argentina, pero en otros países se utiliza la denominación de “ecólogos educacionales”. La formación de los psicopedagogos argentinos es única en el mundo.

–Supongo que tendrá algún rasgo original.

–Sí. Por un lado, su rasgo original es la interdisciplina, pero lo fundamental de este campo es que se ocupa de los trastornos en el aprendizaje, en las diferentes etapas etarias. También se ocupa de la facilitación de los procesos de aprendizaje de poblaciones no necesariamente con trastornos.

–Cuénteme qué investigaciones llevan adelante.

–Ciertamente respecto de la investigación tenemos carencias en nuestro país. Por ello hemos creado en la Unsam un Centro de Investigación de Psicopedagogía Aplicada, con el objetivo de propiciar un incremento en las investigaciones. El CIPA surgió en el año 2003 con el objetivo de contribuir a desarrollar, tanto a nivel académico como comunitario, un abordaje de los procesos de aprendizaje y enseñanza, en base a las consideraciones de los fenómenos de desarrollo y en particular a la identificación de necesidades específicas de niños y adultos. Somos un centro de referencia en el estudio de los factores de riesgo y protección que inciden sobre las oportunidades de adquirir aprendizajes durante todo el ciclo de vida, pero con foco en los primeros años de desarrollo, para lo cual toma como blanco de interés a individuos en desarrollo en múltiples sistemas ecológicos de crianza y escolares.

–¿Cuáles son los temas que les preocupan?

–Uno de los temas que nos preocupan es la vulnerabilidad social y desarrollo humano. En este sentido, el CIPA lleva a cabo investigaciones propias orientadas a analizar fenómenos de desarrollo infantil en contextos de vulnerabilidad social. Para el CIPA es importante la comunidad en la que está inserta la universidad. Porque una de nuestras prioridades es construir vínculos que permitan vehiculizar acciones académicas y comunitarias con organizaciones e instituciones. Fundamentalmente trabajamos los procesos de aprendizaje normativos y atípicos que afectan la inserción social de niños y adultos. Entre otras líneas de acción diseñamos estrategias de intervención con el fin de optimizar las oportunidades de desarrollo de niños y familias que viven en situación de pobreza. A tal fin elaboramos actividades que apuntan a diseñar programas concretos desde edades muy tempranas, las cuales están a cargo de la doctora Beatriz Diuk, para vencer las adversidades de la vulnerabilidad, sobre todo la lecto-escritura y la comprensión lectora. Hacemos recorridos metodológicos, que acerquen a los maestros herramientas conceptuales para el aula. Otro proyecto muy fuerte a cargo del CIPA es el Programa de Neuroética que dirige el doctor Marcelo Gorga. Un Programa de Neuroética pionero dentro del campo psicopedagógico, dado que garantiza el derecho humano a un tratamiento ético frente a determinadas prácticas clínicas o de investigación. La concepción del mismo está basada interdisciplinariamente por el aporte de la filosofía, la bioética y la neurociencia, constituyendo un soporte de gran riqueza para la formación del futuro de la psicopedagogía. Por otra parte, en el campo de la psicopedagogía tenemos una problemática preocupante, que es el de los tests cognitivos, que nos los apropiamos de otras culturas y los suministramos directamente. ¿Cómo vamos a administrar un instrumento que viene de otra cultura, sin validarlo? Por otro lado, se priorizan aquellas problemáticas asociadas a las matrices vinculares entre niños y adultos significativos y su influencia para el desarrollo tanto normativo como atípico de diferentes aspectos asociados al aprendizaje y la enseñanza en contextos variables.

–¿Por ejemplo?

–Estudiamos los modelos de crianza, la atención temprana de las situaciones de riesgo durante el desarrollo, la prevención de trastornos de aprendizaje, problemas psicosociales asociados a la vulnerabilidad social, necesidades educativas de diferentes poblaciones de niños con y sin trastornos de aprendizaje.

–¿Cuáles son los principales problemas de aprendizaje que se presentan?

–Depende de la etapa evolutiva en que se encuentre. Por ejemplo, hay problemas de aprendizaje que afloran muy tempranamente. Por la problemática médico-pediátrica. Esta es una orientación de la carrera. Por ejemplo, un niño que nace prematuro necesita un seguimiento médico muy estricto prácticamente a lo largo de toda su vida. Pero después de que pasa los 4 años, en el gran porcentaje de los casos, tiene una discapacidad silenciosa, que solamente se advierte cuando entra a primer grado. Tal vez se trata de un niño lento en aprender, con dificultades específicas de lecto-escritura o con dificultades en el campo cognitivo matemático. Ahora bien, todo eso se puede prever si se hace un seguimiento psicosocioeducativo, desde la etapa pediátrica. Nuestro enfoque trata de establecer un programa de salud y educación coordinado. Si tempranamente podemos apuntalar a ese niño que nace en una situación desventajosa... La psicopedagogía preventiva apunta a esta situación.

–Vayamos a un ejemplo de la etapa adulta.

–Por ejemplo, una persona que ha tenido un accidente cerebro vascular (ACV), digamos con una edad de 50 años, queda con cierto daño y debe reacondicionar nuevamente su estructura cognitiva frente a una situación traumática, aquí también se utilizan recursos del campo neuropsicológico. El campo de la neurociencia es uno de los grandes aportes que recibe esta disciplina.

www.pagina12.com.ar  06/02/13

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